Sobre El ombligo del Mundo, o Mirna

Desde hace días me han llegado diferentes fotos sobre "el ombligo del mundo", o "el agujero mas grande del mundo", etc., etc.. Se trata, me explicaban de una enorme mina de diamantes en Rusia, ubicada en la ciudad de Mirna, o Mirnii, o como se escriba en el alfabeto cirílico de los rusos.
Pero cuando un gran amigo y compadre, perdóname Carlo por esta infidencia, el Lic. Carlo Jaime Colmenares, de cuya capacidad e inteligencia soy garante, me manda un mail con las fotos (anexo algunas mas abajo), y algún mapa , y me escribe "Como para que lo busques en las fotos de satélite de Google", que creen?. Claro!, a Google Earth.
Pues encontré a Mirnii, o Mirna, en el Atlas Encarta, cerca de los 62º N 114º E, tal como se verá también mas abajo, con las coordenadas fuí al Google Earth, y siempre mas abajo verán lo que encontré en plena Siberia:

(Recuerde que haciendo click sobre la imagen la ve ampliada)

Enviado por Carlo:
El camión de arriba (casi 7 mts de altura) se vé en la foto de abajo, en la flechita



Lo que saqué de Encarta:

De Google Earth:

A unos 20.000 mts

Tal vez 11.000 mts


Y aproximadamente 6.000 mts.
Finalmente:
Earth Google tiene una herramienta (en Tools) de medición.
Se la puse a la figura semicircular de la última toma y me da un diámetro mayor de un Kilómetro!!!.
Saque cada uno sus conclusiones.

Despacho del Libertador: Táriba, 10 de febrero de 1820

Publicado parcialmente en
"El Táchira honra a Bolívar"
Revista de la Sociedad Bolivariana del Táchira
Nº 20/Año15/Julio 2006

Simón Bolívar estuvo en Táriba el 10 de febrero de 1820, hecho demostrado por una carta que ha llegado hasta nuestros días fechada en esta ciudad. Revisaremos algunos elementos relacionados con el período en que se da este suceso, hito histórico de especial significado para La Perla del Torbes.

El segundo semestre de 1819 es grandioso en la vida de El Libertador, debido a la exitosa Campaña que libera la Nueva Granada y a la consolidación de las actividades del Congreso de Angostura. La primera semana de Julio de 1819 ve la sorpresiva llegada de un maltratado ejército que conduce Bolívar desde los llanos de Apure y de Casanare. Han trepado los Andes por Pisba y bajan hacia Tunja derrotando al enemigo en Gámeza (11/7) y Pantano de Vargas (25/7). Poco después obtuvo la victoria en Boyacá (7/8), y entra triunfante en Bogotá (10/8).

Se detiene en Bogotá poco mas de un mes, las circunstancias le exigen ir a Angostura casi de inmediato y retornar lo mas pronto posible. Podemos seguir una especie de itinerario epistolar para acercarnos a su viaje de ida y vuelta entre Bogotá y Angostura, completando un periplo de mas de 3.000 kilómetros alternando transporte terrestre (Caballos, mulas o a pié), y fluvial. Escribe el 17 de septiembre en el Cuartel General de Santa Fé, el 26 en Puente Real, y el 8 de octubre en San Gil. El 1º y el 8 de noviembre escribe desde Pamplona, el 14 desde Soatá y un mes después, el 14 de diciembre ya data su correspondencia desde Angostura, en donde estaba instalado el segundo Congreso Constituyente de Venezuela desde el 15 de febrero.

El 17 de diciembre de 1819 el llamado Congreso de Angostura aprueba la Ley Fundamental de la República de Colombia. El mismo día de su aprobación se designan varios miembros del Poder Ejecutivo: Vicepresidente del Departamento de Venezuela el Doctor Juan Germán Roscio, Vicepresidente del Departamento de Cundinamarca el General Francisco de Paula Santander, vacante el cargo del Departamento de Quito y Presidente de la República de Colombia el General Simón Bolívar (Era Presidente provisional desde el 18 de febrero).

El recién nombrado Presidente firma una última carta en Angostura el 22 de diciembre y el 24 sale hacia Santa Fe donde llegará el 3 de marzo. Se conservan tres cartas fechadas en San Juan de Payara los días 11, 18 y 20 de enero de 1820. Mas adelante, el 1º de febrero escribe a Santander desde Guasdualito y el 8 de febrero desde San Cristóbal, también a Santander.

El 10 de febrero de 1820 escribe una carta al Vicepresidente de Cundinamarca, General Santander, la cual se reproduce a continuación (1).

A S. E. EL GENERAL F. DE P. SANTANDER.

Táriba, 10 de febrero de 1820.

Mi querido general:

Todos los proyectos se reducen ahora a defender el Norte de la Nueva Granada y a tomar a Maracaibo a todo trance, mientras que entra el invierno.

Voy a pedir al Bajo Apure 1.000 fusileros de la mejor tropa, para reemplazar la que enviamos a Maracaibo; yo pienso quedarme en la provincia de Pamplona para estar en contacto con el Bajo Apure, con el enemigo, Santa Marta y Maracaibo. Obraré con mucha cautela para defender este territorio, en caso de ser invadido. Pienso acercar la división de Valdés para imponerle respeto al enemigo, pero nos consumirá los víveres.

He determinado que tome el coronel Mires, o el general Valdés, el mando de esta expedición, no sé aún cuál será, porque Valdés no se había incorporado en la división por enfermo; sin embargo, lo espero en ella por las noticias que he tenido. Cualquiera que vaya es un excelente jefe. Urdaneta está mejor aquí, porque conoce el Norte de la Nueva Granada y el Occidente de Caracas, y por consiguiente manejará mejor la operación del ejército y las provisiones.

De Cúcuta escribiré a Vd. largamente.

Su afmo. amigo.

BOLÍVAR.

Bolívar no pasaba cerca de Táriba desde hacia casi 7 años, en plena Campaña Admirable (1813), aquella primera vez no nos ha dejado mayores datos, solo sabemos que salió de San José de Cúcuta el 14 de mayo y llegó a La Grita el 17. En esta segunda oportunidad, principios de 1820, va en viaje hacia Bogotá y la siguiente carta que se conserva está fechada en El Socorro (la del movimiento comunero), el 24 de febrero.

Podemos conjeturar la estructura de Táriba en 1820, si nos orientamos por el relieve y lo poco que ha sobrevivido arquitectónicamente, su núcleo principal estaría alrededor de la actual Plaza Bolívar, frente al templo (Hoy Basílica Menor y Santuario Mariano). Este último sería el sucesor del que había edificado el Padre Martínez de Espinoza en 1690, 130 años antes, y que sería destruido por el terremoto de Cúcuta en 1875. El camino que venía de San Cristóbal podría ser el que entraba por la antigua Cuesta Empedrada, actual calle 2, y cuyo trazado hoy en día aun se mantiene discurriendo entre la Plaza Miranda y Plaza Bolívar hasta enlazar con la ruta hacia San Cristóbal. Táriba llegaba hasta las inmediaciones de la actual Plaza Sucre donde la tradición dice que se encontraba el inmueble que alojó al Mariscal Sucre en 1830, en ocasión de la delegación que envió el Congreso de Colombia para evitar la separación de Venezuela. Sería una población que no llegaba a las 20 manzanas de construcción, agrupadas entre las actuales carreras 3, 4, 5 y 6.

Un argumento para indicar que no parece probable que Bolívar se hubiese alojado varios días en Táriba es que tal y como la tradición recuerda a Sucre como huésped de la ciudad, incluyendo la zona donde pernoctó, debería recordarse lo equivalente sobre Bolívar, y no es así. En contraposición, un argumento favorable al alojamiento de Bolívar en Táriba, lo constituye la existencia de la carta oficial puesto que generalmente atendía su correspondencia en las mañanas despachando con uno o varios secretarios, lo que sugiere que estuvo instalado tal vez varios días aparte del 10 de febrero.

El texto de la carta es escueto, directo. Primero aborda la importancia estratégica del frente Norte, y la ciudad clave: Maracaibo, la cual será pieza fundamental en el proceso posterior a Boyacá y en el manejo de la situación que mediante el armisticio desembocará en Carabobo. En segundo lugar describe de la manera mas sencilla la importancia de mantenerse en lo que define como “provincia de Pamplona”, destacando su posición de privilegio sobre el Bajo Apure, Santa Marta y Maracaibo, mas adelante la relaciona también con el occidente de Caracas.

En el texto hace mención a tres oficiales. Urdaneta, el General Rafael Urdaneta (1778-1845), quien había nacido en Maracaibo y estudiado en Caracas y Bogotá, veterano de los primeros ejércitos de la Nueva Granada y de la Campaña Admirable, prócer altamente reconocido de nuestra Independencia y fundador de la Sociedad Bolivariana, por señalar solo un mínimo de datos de su biografía. El segundo que menciona, Valdés, es el General Juan Manuel Valdez Salazar, nacido hacia 1780 según algunos en Trinidad y según otros en Cumaná. Participó en los sucesos de 1810 en el Oriente, se exilia junto con otros patriotas en Trinidad y forma parte de la Invasión de Oriente, la de Chacachacare, dirigida por Mariño y firma el Acta que la justifica en calidad de Secretario. Estuvo en la primera Batalla de Carabobo (1814), Expedición de Los Cayos (1816), Campaña de Guayana (1817), Campaña del Centro (1818), y es Jefe de la Legión Británica(1819). Después tuvo destacada participación en la Campaña del Sur, estuvo en Bomboná (1822). Tuvo también participación en cargos políticos, finalmente se retira a Ciudad Bolívar donde muere el 31 de julio de 1845. El tercero, el coronel Mires, quien posteriormente ascendería a general, es José Mires, nacido en Cádiz (España), en 1770. Precursor de los estudios de Ingeniería en Venezuela pues había establecido una Academia de Matemáticas en Caracas, en la cual estudió el joven Antonio José de Sucre (2). Había luchado con Bolívar en el Castillo de Puerto Cabello (1812), Cuando Miranda se desprende del mando del ejército deja encargado a Mires, y éste está en el grupo que hace preso a Miranda en La Guaira. Es parte de los “8 monstruos” que remite Morales a España (Los venezolanos Juan Germán Roscio, Juan Paz del Castillo y Juan Pablo Ayala; el chileno José Cortés de Madariaga; los españoles Manuel Ruiz, José Mires y Antonio Barona; y el italiano Francisco Isnardi) (3). Estuvo varios años preso en Ceuta, escapa y se reincorpora a las fuerzas patriotas, fue Comandante del Escuadrón Guías de Apure, enviado al Sur es quien entrega el mando a Sucre que llega algo después, quedando como Segundo Jefe del Ejército y participando en Pichincha (1822). General de División en 1826, forma parte de las fuerzas colombianas que enfrentan la invasión peruana en 1829, cae prisionero y es asesinado en Guayaquil ese mismo año. (4)

Como ya se dijo antes, la siguiente carta que se conserva, después de la de Táriba, está datada en El Socorro, el 24 de febrero, y luego otra en la misma ciudad el 25. El 19 de marzo escribe desde Bogotá al Señor Jose Manuel Restrepo, pero una semana mas tarde ya está en Tunja (el 26), el 7 de abril en Pamplona, el 10 en la Villa del Rosario y el 14 en San Cristóbal. Después de una brevísima estadía en Bogotá, Bolívar se mantiene alternando su despacho entre San Cristóbal y la Villa del Rosario hasta el 25 de septiembre, casi seis meses. Hay que destacar que durante todo este tiempo Bolívar era el Presidente Constitucional de Colombia (Gran Colombia), dando con su jerarquía una importancia geopolítica a este eje San Cristóbal – Villa del Rosario. San Cristóbal ofrecía caminos hacia Angostura, Maracaibo, y el eje costa-montaña de Venezuela. La Villa del Rosario ofrece las vías hacia Santa Marta, Bogotá y un relativo cercano acceso al Magdalena. Como dato adicional recordaremos que estando en la Villa del Rosario, escribe una carta a Santander fechada el 24 de julio, día de su cumpleaños 37.

Para 1820 San Cristóbal tiene 259 años de fundada y se extiende entre las actuales Plazas Maldonado y Sucre. La Villa del Rosario, toma como fecha de fundación el 5 de agosto de 1761, así que para la fecha esta a punto de arribar a los 60 años. Un poco anterior, 1733, se toma como fecha de la fundación de Cúcuta, que de alguna manera complementaba el eje mencionado.

Se tienen datos de diferente origen y nivel de certeza acerca de la presencia del Libertador en varias partes del Táchira. En primer lugar, en San Cristóbal, donde se gestaron diversas estrategias y acciones de la mayor importancia y que alternó con la Villa del Rosario un importante período de la acción del Presidente de Colombia. De su despacho en la Capital Tachirense se conservan casi 20 cartas, mas de la mitad dirigidas al General Santander. También hay episodios conocidos ubicados en San Antonio, La Grita, Lobatera, El Cobre, Llanitos, Colón, y diferentes sitios de nuestra geografía.

Táriba, gracias a la carta del 10 de febrero, es entonces la única ciudad del Táchira que, exceptuando San Cristóbal, ve conservada una carta de nuestro libertador fechada en ella.

No vacilamos en recomendar los excelentes trabajos que, sobre la presencia del Libertador en el Táchira han publicado varios tachirenses. “EL LIBERTADOR EN SAN CRISTOBAL”, Aurelio Ferrero Tamayo, Boletín de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, Centro correspondiente al Estado Táchira, Nº 2, junio 1986. “BOLIVAR EN EL TACHIRA”, Lic. Nerio Enrique Leal Chacón, Boletín de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, Centro correspondiente al Estado Táchira, Nº 3, julio 1986. “SAN CRISTOBAL SEDE DE LA GRAN COLOMBIA”, Ing. Alejo García Sierra, Revista “El Táchira honra a Bolívar”, Año 12, julio 2003 julio 2004, Nº 17, San Cristóbal, 24 de julio de 2003.

(1) SIMON BOLIVAR – OBRAS COMPLETAS. Vol I. Librería Piñango. Caracas, sin fecha. p 415.

(2) http://www.analitica.com/Bitblio/nelson_mendez/ingenieria.asp

(3) http://200.109.120.2/mm/nosotros/educacional/insurr/conslina.html

(4) Imágenes de Valdez y Mires en www.histotariba.blogspot.com

* E-mail: atariba@cantv.net WEB: www.expiralia.blogspot.com


Conferencia en Colón

(Click sobre cualquier imagen para agrandar)
Los organizadores de las IIas Jornadas de Historia Local, en San Juande Colón, nos invitaron a dar una charla sobre las Fuentes en la Historia Local



Trozo de la conferencia que será publicada oportunamente en la revista Sinopsis (www.sinopsiscolon.blogspot.com)
El pasado es, por definición, un dato que ya nada habrá de cambiar” (Marc Bloch en Apología de la Historia o el Oficio de Historiador)

Queramos o no, todos tenemos alguna relación con las fuentes de la Historia local. Sea por que alguna casualidad de la vida nos ponga en contacto con algún documento, con fotos, o con casas antiguas. Sea por que nuestro trabajo sea el contacto con la fuente. Tal vez por que integramos o acompañamos alguna institución cuya acción intervenga en la conservación o rescate del pasado. O aunque solo sea por que como electores, y como ciudadanos, influimos en la elección de quienes ocupan posiciones públicas o moderamos sus decisiones. Cualquiera que sea el caso, debe evitarse la tentación de intentar influir en la Historia por la modificación o alteración de la fuente. En este caso la recomendación es ser imparcial. Como la Historia es mas larga que la vida de cualquiera de nosotros, lo que podamos hacer por “acomodar” la fuente histórica, tiene muchas probabilidades de ser descubierto mas temprano que tarde.

Qué es un Blog?

Ante la pregunta que me hicieran en una de esas caminatas por el centro de Táriba, sugiero leer:
http://historiaenblog.blogspot.com/2005/10/inicio-blog-e-historia.html

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Se fué un amigo

Don Antonio Iabichela Fede

Don Antonio Iabichela Fede (23/7/37-28/12/05)

Conocí a Don Antonio hace más de 10 años, y a lo largo de ese tiempo recibí diferentes y efusivas muestras de amistad. Un gran caballero que llegó a Venezuela hace más de 50 años y que se ganó el respeto y afecto de quienes lo conocimos. Imagen de Expoceca y de los empresarios de Barrancas, trabajó en distintas partes de Venezuela para venir a quedarse en nuestra tierra dede hace varios lustros. Es solo un hasta luego.


Antonio Iabichela Fede nació en el centro de Sicilia (Italia), sus padres se llamaron Giuseppe y Carmela. Se crió en una finca que permitió a la familia sobrellevar sin tantos inconvenientes la ocupación alemana, la invasión aliada y las limitaciones de la postguerra. A principios de la década de los 50s, un joven Antonio llegó a Venezuela en un viaje que podría considerarse parte vacaciones y parte aventura. Venía con un amigo que pronto siguió viaje a la Argentina mientras el prefirió quedarse.
Por esos días ocurrió un equívoco que Don Antonio contaba con muy buen humor. Fué confundido, por el personal del hotel donde se alojaba, con otra persona que acababa de "pegar" un cuadro con 6 y que también era de origen italiano. Poco después decidió quedarse en el pais eligiendo para radicarse el modesto Puerto La Cruz de aquellos tiempos. Entre sus primeras actividades económicas estuvo la distribución de Leche Pasteurizada en Cumaná y el transporte ida y vuelta con Caracas, cuando la carretera que existía era en buena parte de tierra y pasaba por Valle de la Pascua.
Mas adelante se dedica a la construcción y tales actividades lo traen primero a Colón y luego en San Cristóbal. En su oficina siempre tuvo las fotos de los trabajos realizados en la Iglesia de Rubio. De finales de los años 70s data la creación de Expocerámicas de Occidente, EXPOCECA, empresa que convirtió en referencia en el ramo para la región.
Al empezar la década de los 90s, organiza al empresariado de Barrancas en CICODSCAR, Cámara de Industriales, Comerciantes y de los Servicios del Municipio Cárdenas, institución que sirvió de interlocutora con la Municipalidad de Cárdenas cuando se empezaron a ajustar los impuestos conocidos como Patente de Industria y Comercio, logrando que ese proceso causara la menor cantidad de inconvenientes durante las Alcaldías de Carmelo Márquez y Jesús Zamora.
Tuvo amigos en todas las esferas de actividad social, ganándose una excelente reputación de empresario exitoso, filántropo y hombre institucional.
Su salud empezó a resentirse hace algo mas de 2 años, pero enfrentó los quebrantos con dignidad y sin dejar que afectasen sus actividades. Finalmente, una complicación pulmonar que aprovechó que tenía bajas las defensas se lo llevó sorpresivamente. Apenas una semana antes había dirigido como era su costumbre, el fin de la Gala Anual de EXPOCECA, y el cierre para vacaciones colectivas de la empresa.
Le sobreviven sus hijos José Luis, Antonio José, María Eugenia y José Antonio, y su viuda Yudith.

Gracias por la visita

Diario de La Nación, 4/11/1996

Escrito en Táriba

El Doctor Antonio Pérez Vivas


José Ernesto Becerra Golindano


Durante 8 años, 1950-1958, el Táchira fue gobernado por el doctor Antonio Pérez Vivas, quien acaba de fallecer en Caracas el pasado 30 de octubre. Había nacido en Michelena en la segunda década de este siglo, hijo del respetado Don Elio Pérez Sánchez y la honorable señora Celina Vivas Pérez, hermano de Elina y Martha, fallecidas. De Isabel y de Elio Enrique, también fallecido. Era nieto de José Asunción Pérez Rosales y Doña Isabel Sánchez, bisnieto de Antonio Pérez Arrellano, hermano del fundador de Michelena Pbro. Dr. José Amando Pérez y de Doña Gregoria Rosales.
El pesar de la ausencia física nos acompañará siempre, hasta que ojalá nos reunamos de nuevo en alguna otra dimensión. Pero el trillado lugar común que apuesta por la presencia espiritual, se convierte en realidad cuando se trata de alguien como Antonio. La fuerza de su personalidad y sus convicciones pueden percibirse aún ahora y seguirán presentes permitiéndonos asumir que es como un viaje, o como alguien acá en Táriba podría señalar: un desencuentro.
En 1987 publicó el libro “Hegemonía Andina y Pérez Jiménez”, y en el prólogo de Roberto Vetancourt se lee: …” Antonio Pérez Vivas sigue siendo el mismo que conocí en la juventud: cordial, sincero, veraz, leal, íntegro, generoso, generoso, amplio, y por sobre todo auténtico, fiel a sus amigos, a sus principios, a su honor y a su hombría de bien. …la suya como pocas, es una amistad que honra”.
En 1966 apareció su obra “Psicología Tachirense y Desarrollo “ y allí escribió sobre sí mismo lo siguiente: “ Unido por la sangre durante varios siglos a esta tierra, me siento igualmente ligado a su destino por mi educación radicalmente tachirense. En el regazo materno recibí la lección que enseñan a sus hijos la mayoría de las madres nuestras, la lección de la bondad consiente que es fruto de amor constructivo y a mi padre debo una inclinación que me ha sido muy útil: cuando él mismo no tenía más nada que decirme, me encomendaba a los libros que son los mejores maestros que han forjado los siglos. Tenía yo muy corta edad aún cuando cada noche, después de la cena frugal en el hogar sencillo, a la luz de una humilde lámpara de carburo, se turnaban mi buen padre conmigo en la lectura de un Canto de la Divina Comedia, una carta de Lord Chesterfield o un vibrante capitulo de Venezuela Heroica”
Conversar con el Dr. Pérez Vivas siempre resultaba una experiencia. Combinaba la expresión de sus ideas expuestas con elegante vehemencia y las agudas preguntas que exigían al interlocutor concentrarse para mantenerse en el mismo nivel. Defensor de grandes causas como la del carácter especial del tachirense, la eficiencia que debía tener los gobiernos de algunos militantes partidistas le habían cercenado. En lo personal, sabía hacer sentir el gran afecto por su familia, acompañado en todo por su esposa Pepaía, se ganó el respeto de quienes lo trataron. Era la expresión del ser tachirense que tanto alabó y defendió.
Fue un excelente jurista, Gobernador del Estado Táchira, ministro, profesor de la UCABET, empresario, columnista de prensa, escritor. Sin lugar a dudas un gran hombre y uno de los mejores tachirenses de este siglo.

Diario de La Nación 4/02/1993


Escrito en Táriba

Táriba y la Grita, ultima visita de Sucre a Venezuela

José Ernesto Becerra Golindano


Táriba y La Grita son los últimos destinos del itinerario del Mariscal Antonio José Francisco de Sucre en Venezuela. Estuvo muy pocos días debió retirarse antes las exigencias de los jefes militares, de la zona quienes seguían instrucciones de Páez.
Es natural entender que la visita del Mariscal fue un acontecimiento en nuestra ciudad hace ciento sesenta y tres años. Entre otras cosas recuerdan al prócer el nombre de una de las principales plazas, uno de los clubs y algunos establecimientos comerciales y de transporte.
Sucre Había realizado sus últimas actividades en Venezuela, antes de la corta estancia que acá reseñamos, en 1820 durante el Armisticio y los preparativos de la Campaña de Carabobo. En esos días no tenía aún fama, diciendo Bolívar a O`Leary que lo haría conocer y que vislumbraba para él una gloria similar a la propia.
El entonces General Sucre tenía 25 años, cuando la situación del sur de Colombia se complica y El Libertador lo comisiona para que dirija las operaciones en esa zona. Cuando marcha al Sur, además de su rango, había sido jefe del Estado Mayor del Ejército y Ministro Interino de Guerra.
No vuelve a Venezuela, la Campaña del Sur que culmina con la Batalla de Pichincha y la Independencia del Ecuador prolongan su ausencia hasta 1822. En 1823 se compromete con una quiteña, Mariana Carcélen y Larrea y poco después parte a Lima, no regresa a Quito sino después de cinco años largos. En Perú se convierte en la máxima autoridad pero muy comprometido frente al poderío español.
En 1924 es Sucre quien derrota al último ejército español con posibilidades de victoria en América, en la Batalla de Ayacucho. Hasta 1828 está en el Alto Perú y la recién creada república Bolívar, desde allá se casa por poder con la Marquesa de Solanda. En 1929 apenas iniciada su vida de casado debe comandar el ejército que enTarquí derrota una invasión peruana por asunto limítrofes.
En enero de 1830 debe incorporarse como Diputado al Congreso, había sido electo por Cumaná, y viaja a Bogotá. Incorporados los representantes de toda Colombia, la Gran Colombia, resulta electo Presidente del Congreso. Por esos mismo días, en plena crisis separatista de Venezuela y en Ciernes la ecuatoriana, Bolívar bautiza el congreso como “Admirable”, por las tareas que debía enfrentar.
La situación es tan difícil que se nombra una comisión de altísimo nivel, encabezada por el propio Presidente y Vicepresidente del Congreso, para trasladarse a Caracas y tratar de resolver la crisis. Salen de Bogotá Sucre y el Obispo José María Estévez, el vicepresidente. En Pamplona reciben un mensaje del Jefe Militar del Occidente de Venezuela, el General Santiago Mariño, quien les advierte que no puede atravesar el río Táchira. Sucre considera que como Presidente y Comisionado del Congreso no tiene por qué acatar tal orden y el 13 de marzo de 1830 llega a Táriba, iniciando su última visita a Venezuela.
En Táriba reciben a un emisario de Mariño quien le exige retroceder. No lo hacen, es 16 de marzo, llegan a La Grita, se repite la experiencia en tono más fuerte y los comisionados regresan a la Villa del Rosario. Del 18 de al 21 se reúnen con comisionados de Páez, las conversaciones fracasan y Sucre, apenas regresa a Bogotá renuncia a la Presidencia del Congreso. Pocos días después de la salida de Bolívar de Bogotá hacia Cartagena, sale Sucre hacia Quito, con el desenlace fatal de Berruecos.
Ayer se cumplieron 198 años del nacimiento del Mariscal y dentro de algunas semanas se cumplirán 163 de aquellas últimas visitas.

Diario de La Nación 23/7/1992

“Siempre en Jueves”



Por: José Ernesto Becerra Golindano


Elio Enrique Pérez Vivas nos ofreció hasta poco antes de su muerte una columna en este Diario: “Siempre en Jueves”. Asociaba ese compromiso semanal, siempre que comentábamos el tema publicado, con la amistad que le unía con el Editor agradeciendo el espacio que le daba para expresar su opinión; ahora que la misma generosidad hace posible que estas ideas se vean publicadas sentimos como una obligación recordar a Enrique.
Quiso a su País con intensidad y constancia, las metidas de pata, las estupideces, los errores que los llamados dirigentes cometían, no doblegaron el deseo de ver una Venezuela mejor, ala altura de los principales países del mundo.
Cuando todavía los logros del Gobierno de Pérez Jiménez eran tema tabú, no vacilaba en defenderlo con aquellas realizaciones como prueba de las capacidades que constituyen riqueza por explotar. Fue nacionalista inteligente y cabal, ni siquiera el exilio confundió esa claridad de sentimientos.
La alegría era parte de su carácter natural, su buen humor, su sonrisa franca y pronta. Muchas veces recordamos la broma que le jugo a su primo y compinche en tiempos de adolescencia y aventura en campos de Michelena. Ambos compartían el hobby de fabricar armas y balas que probaban en los potreros de la familia; Chepito, José Becerra Pérez, disparó y Enrique simuló ser alcanzado y muerto. Más tarde se burlaba del supuesto homicida que terminaba apresurado de recoger lo indispensable para su fuga a Colombia cuando se le presentó el muerto.
Mi padre el otro protagonista de este cuento, gozaba describiendo la frescura y vivacidad de carácter del pariente y amigo.
Buen hijo de Don Elio Pérez y Doña Celina, emparentado por tanto con mas de media Michelena de antes. Excelente hermano de Antonio Pérez Vivas, de quien se expresaba con tanto respeto que cuando se refería a la vida pública de éste lo llamaba “El Doctor Pérez Vivas”. Atentísimo hermano de Elina e Isabel, constantemente pendiente de ellas. Rendía culto a la familia, siendo los mejores testigos su esposa, Gladys, siempre a la altura y sus hijos María Isabel, Mauricio, William y Elio Enrique, de quienes se manifestaba orgulloso. Cada vez que algunos de sus amigos fallecía, sentía un gran disgusto, contrariedad. A veces especialmente cuando disfruto la lectura de un libro, me sorprendo planeando llamarlo para comentarlo y siento entonces esa contrariedad que él señalaba.
Hasta siempre Enrique.

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